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Canonical presenta su hoja de ruta para llevar Ubuntu al RISC-V empresarial

En Hot Chips 2026, Canonical detalló cómo adapta Ubuntu a RISC-V: perfiles RVA23, variantes de arquitectura y cobertura de paquetes al 95 %.

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Canonical aprovechó Hot Chips 2026 para explicar cómo piensa convertir RISC-V en una plataforma de primer nivel para Ubuntu empresarial. Gordan Markuš, director de alianzas de silicio de la compañía, describió el proceso de construcción de Ubuntu, la gestión de soporte por arquitectura y los pasos que quedan para que RISC-V esté listo para producción.

La premisa de Canonical es que un sistema Ubuntu debe comportarse igual sin importar el procesador que lo alimente. Para ello, cada arquitectura nueva pasa por el mismo ciclo de lanzamiento y mantenimiento que las existentes. Hoy Ubuntu ya soporta x86, Arm, POWER y mainframes Z, así que RISC-V no es un caso raro, pero sí tiene particularidades.

Baselines y variantes de arquitectura

Cada arquitectura tiene un baseline: el conjunto de instrucciones mínimo sobre el que corre esa generación de Ubuntu. En RISC-V, el objetivo ha pasado del perfil RVA20 al RVA23 con Ubuntu 25.10. RVA23 exige vectorización, hipervisor y manipulación de bits, y está pensado para ofrecer portabilidad binaria entre distintos silicios. Canonical también introdujo en Ubuntu 25.10 las variantes de arquitectura, que permiten compilar paquetes con diferentes niveles de CPU. El caso amd64v3 apunta a x86-64-v3, añadiendo AVX2, FMA y BMI2 sin romper la compatibilidad con máquinas antiguas. Ese mismo patrón se aplicará a futuros perfiles RISC-V.

Estado del soporte y cifras

La cobertura de paquetes en RISC-V ya roza el 95 % respecto a amd64. El soporte de Snap sigue siendo un trabajo en curso, porque la mayoría de los snaps actuales apuntan al ecosistema de cliente y escritorio. Las estadísticas de pruebas cuentan otra historia: en una instantánea de Ubuntu 26.10, de 3.443 paquetes probados, solo 1.898 pasan, un 55,1 % frente al 92 % de amd64. Canonical atribuye parte de la brecha al uso de emulación, que alarga los tiempos de ejecución de horas a días, y está desplegando compiladores nativos RISC-V con ayuda de socios que aportan placas RVA23 de gama servidor. Además, hay menos paquetes con pruebas en RISC-V que en otras arquitecturas, lo que refleja la madurez relativa de la plataforma.

Hacia productos enterprise

Canonical está portando Kubernetes y MicroCloud a RISC-V para orquestación de contenedores y nube en el borde. La compañía también colabora con el proyecto RISE, impulsado por RISC-V International, que busca acelerar el software de código abierto en RISC-V. En su infraestructura de pruebas, los runners nativos RISC-V sobre Ubuntu 24.04 ya han ejecutado 24.000 tareas y 700.000 minutos en 116 organizaciones.

La apuesta de Canonical es que los perfiles estandarizados y la colaboración upstream allanen el camino. Los servidores con RVA23 deberían llegar de varios fabricantes entre 2026 y 2027, y Canonical quiere estar lista para entonces. La pregunta no es si RISC-V llegará al centro de datos, sino cuánto tardará en igualar en madurez a las arquitecturas establecidas. Por ahora, los números de pruebas sugieren que aún queda trabajo.