ByteDance accedió a 2.304 chips Nvidia B200 a través de un centro de datos en Noruega
Un informe del Financial Times revela que ByteDance accedió a 2.304 chips Nvidia B200 vía Spring y el 'neocloud' británico Nscale, que ingresó 24 de sus 33 millones de dólares de 2025 por ese contrato.

ByteDance consiguió acceso a 2.304 aceleradores Nvidia B200 a través de un centro de datos que Nscale opera en Glomfjord, Noruega. La operación se articuló mediante Spring, una filial de ByteDance, y según el Financial Times era legal: se apoyaba en resquicios de los controles de exportación que Estados Unidos mantiene contra China.
El contrato no fue menor para Nscale. La compañía británica, etiquetada como 'neocloud', facturó 33 millones de dólares en 2025. De esa cifra, 24 millones procedieron de Spring. Casi tres cuartas partes de sus ingresos anuales dependían de una sola filial de ByteDance, según el informe.
Un cliente que pesaba demasiado
Los B200 son los aceleradores de Nvidia para entrenamiento e inferencia de IA. Washington ha ido cerrando el cerco sobre su venta a clientes chinos, pero este caso muestra que el acceso puede llegar por vías indirectas: una empresa europea, un centro de datos en Noruega y una filial de un grupo chino. El Financial Times sostiene que la operación era legal y que aprovechaba huecos normativos. Esa legalidad no elimina el riesgo para Nscale: la empresa queda expuesta a escrutinio regulatorio y reputacional mientras Washington sigue restringiendo el acceso chino a los aceleradores más avanzados.
Nscale no es un proveedor cualquiera. Su modelo de negocio se apoya en contratos con clientes de IA que necesitan cómputo de alto rendimiento. Si un solo cliente concentra la mayor parte de los ingresos, cualquier revisión regulatoria o cambio en las reglas de exportación puede golpear sus números. El episodio también deja una pregunta abierta para los proveedores cloud de terceros países: hasta dónde pueden llegar con clientes chinos sin entrar en el radar de Estados Unidos.
Los 2.304 chips y los 24 millones de dólares son las cifras que recoge el informe. El caso deja a Nscale en una posición delicada ante posibles revisiones regulatorias, y para el resto de proveedores cloud europeos marca una línea que conviene vigilar.

