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Bruselas estrena la etiqueta energética de datacenters y estudia estándares mínimos

La Comisión Europea adopta su esquema de calificación de sostenibilidad para centros de datos de más de 500 kW y abre consulta sobre límites mínimos de eficiencia.

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La Comisión Europea ha aprobado por fin su esquema de calificación de sostenibilidad para datacenters. Los centros con una demanda de potencia superior a 500 kW tendrán que mostrar una etiqueta energética común en toda la UE, y las primeras deberían estar en circulación en 2027. En paralelo, Bruselas ha abierto una consulta de 12 semanas para decidir si fija estándares mínimos de eficiencia que dejen fuera del mercado las tecnologías menos eficientes.

El paquete de eficiencia energética de datacenters presentado esta semana se apoya en datos que los operadores ya reportan bajo la Directiva de Eficiencia Energética de la UE: consumo eléctrico y de agua, reutilización de calor residual, energía limpia y relación con la red eléctrica. La etiqueta no exige mediciones nuevas, sino poner en formato comparable lo que ya se declara.

La idea suena razonable hasta que se recuerda cuánto ha tardado en salir. El plan original de calificaciones de la A a la G se retrasó tras las críticas del sector. Moody's avisó entonces de que las notas podían tener consecuencias más allá de la vergüenza de un mal resultado: podían afectar a la financiación y a los requisitos de colateral de los operadores. Un mes después aparecieron informes sobre un borrador rebajado tras el cabildeo de operadores y grandes tecnológicas. Uno de los puntos conflictivos exigía que los certificados de energía limpia usados para compensar emisiones procedieran de la misma región que el datacenter; la versión revisada permite adquirirlos en proyectos renovables de cualquier punto de la UE.

El equilibrio que busca Bruselas

El paquete refleja la tensión de fondo: la Comisión quiere mucha más capacidad de cómputo para IA sin que eso dispare la presión sobre redes y suministro de agua. "Triplicar nuestra capacidad de datacenter no puede significar triplicar la presión sobre nuestras redes, nuestra agua y nuestras facturas de energía", ha dicho Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva. Para ella, el punto de partida es la transparencia: calificar a los grandes centros según su impacto sobre el sistema eléctrico.

Las etiquetas pueden ser solo el principio. La consulta sobre estándares mínimos para centros nuevos y existentes está abierta hasta el 14 de diciembre, y la propuesta legislativa está prevista para el segundo trimestre de 2027. La Comisión todavía no ha decidido qué exigirían esos estándares ni qué tecnologías quedarían descartadas.

Europa no es la única que se ha topado con la factura energética de la fiebre de infraestructura de IA. El gobernador de California, Gavin Newsom, firmó estos días siete leyes que refuerzan la supervisión de los datacenters, con obligaciones de divulgar consumo de agua y electricidad y medidas sobre quién asume el coste de las conexiones a red. Los enfoques difieren; el problema es el mismo.

Para los operadores europeos, la primera parte de la respuesta ya está aquí: enseñar a todo el mundo lo eficiente que es su centro de datos. Qué ocurre con los que no aprueben llega después.