Autistici/Inventati cierra tras 25 años y apaga correo, blogs y webs
El colectivo italiano deja de prestar todos sus servicios después de que le designaran organización terrorista global. Avisa de que el dominio principal ya cayó sin aviso previo.
El colectivo Autistici/Inventati (A/I) cierra. La organización, que llevaba 25 años ofreciendo correo, blogs y alojamiento web sin ánimo de lucro y con la privacidad como bandera, ha anunciado que dejará de prestar todos sus servicios en los próximos días. El motivo no es técnico ni económico: el 6 de septiembre supieron que les habían designado organización terrorista global, y mantener la infraestructura en marcha pone en riesgo legal y financiero a sus usuarios y a cualquiera que tenga algo que ver con ellos.
En el comunicado, el colectivo recuerda que se comprometió a resistir mientras fuera posible y que cada día en línea desde el 26 de agosto lo han contado como una victoria. Pero dicen que no tienen en estima las gestas heroicas, que no van a pedir sacrificios a nadie y que, con las acusaciones desconectadas de la realidad y una represión cada vez más desproporcionada, ya no pueden cumplir su misión: ofrecer herramientas digitales seguras y no comerciales. Hablan de dejar a sus usuarios a merced de autócratas, fascistas y agencias que actúan al margen de la ley, y de las consecuencias que su trabajo podría acarrear a personas cercanas a ellos.
Qué pasa con los datos
No hay continuidad posible. El dominio autistici.org ya quedó inaccesible sin aviso previo, y avisan de que en los próximos días pueden sufrir cortes parecidos que no podrán prever. La promesa es publicar instrucciones para hacer copia de seguridad de blogs, buzones de correo y sitios web, junto a recomendaciones técnicas. Quien tenga cuentas alojadas ahí hace bien en no esperar a ese anuncio: si el dominio principal cayó sin preaviso, el resto puede seguir el mismo camino en cualquier momento.
Durante 25 años el colectivo ha defendido una infraestructura libre, autónoma y políticamente comprometida, sostenida por la comunidad que la usaba y no por publicidad ni por cuotas. Ese modelo es lo que ahora desaparece, y con él la herramienta concreta de mucha gente que depende de un buzón que no lee nadie más.
El hueco no se cubre solo. Migrar un buzón o exportar un blog es cuestión de horas si hay a dónde ir; lo difícil es encontrar otro sitio con las mismas garantías y sin dueño comercial detrás. Con una designación de ese calibre sobre la mesa, queda por ver qué otros proyectos parecidos aguantan la presión o calculan que el coste de seguir en pie ya es demasiado alto.