Australia estudia prohibir las gafas con cámara en oficinas públicas y Meta afronta demandas
El Gobierno australiano valora vetar las gafas inteligentes en dependencias oficiales mientras más de 70 personas demandan a Meta por grabar sin avisar y mandar el vídeo a revisores externos.

Australia estudia prohibir el uso de gafas con cámara en los lugares de trabajo del Gobierno, una medida que podría ser la primera de este tipo. En paralelo, más de 70 personas que compraron, usaron o aparecieron grabadas con las gafas inteligentes de Meta han llevado a la compañía a los tribunales: sostienen que sus imágenes íntimas y sensibles acabaron en manos de trabajadores en el extranjero pagados por revisar y etiquetar fotos y vídeos. La información sobre la posible prohibición la publica Reuters.
Del salón a un centro de etiquetado en Kenia
La demanda colectiva, modificada a finales de agosto y de 230 páginas, se presentó en un tribunal federal del norte de California. Los contratistas señalados trabajan en Kenia para empresas que ayudan a entrenar la inteligencia artificial de Meta. Entre los demandantes hay usuarios de California que aseguran que las gafas grabaron a familiares desnudándose, usando el baño, manteniendo relaciones sexuales o tecleando contraseñas, en ocasiones sin que nadie supiera que la cámara estaba activa.
El documento describe el caso de un usuario identificado como PL18, que dejó las gafas sobre el lavabo y descubrió después fotos de familiares en el baño y bañándose en su galería. Quien compró estas gafas pensando que eran un gadget molón no sabía que cada vez que activaba la IA se enviaba vídeo para entrenar la IA de Meta, resume una de las abogadas de los demandantes, Tina Wolfson.
La acusación central es que cada activación de las funciones de IA, deliberada o accidental, captura vídeo y audio, los envía a los servidores de Meta, los redirige al extranjero y los pone delante de trabajadores mal pagados que los visualizan, los etiquetan y los incrustan en los modelos. El texto acusa a la empresa de fraude y publicidad engañosa, además de vulnerar leyes de protección al consumidor de varios estados. Los detalles del caso incluyen la petición de bloquear herramientas biométricas en las gafas.
Meta rechaza los hechos y piensa defenderse. Un portavoz sostiene que si alguien usa Meta AI "podemos revisar esos datos para mejorar nuestros productos y la experiencia de la gente, igual que hacen muchas otras compañías", y añade que filtran la información para eliminar datos identificativos y proteger la privacidad.
NameTag y el reconocimiento facial
La compañía lleva tiempo explorando una función llamada NameTag con la que se podría identificar a otras personas a partir de lo que captan las gafas. Otra demanda, presentada en septiembre en un tribunal federal de Illinois, sostiene que Meta ha usado imágenes de rostros subidas a perfiles públicos de Facebook e Instagram para entrenar la IA que alimenta NameTag y otras herramientas.
Lo que decida Australia marcará si estos dispositivos entran o no en edificios oficiales, y la demanda fijará hasta dónde puede llegar el entrenamiento de modelos con material capturado por el propio usuario sin que este lo sepa. Las dos cosas tocan a cualquier organización que hoy permita gafas con cámara en sus instalaciones o que se apoye en proveedores de IA que aprovechan datos de clientes para mejorar sus modelos.


