Aumentan las amenazas contra directivos tecnológicos y la desconfianza se profundiza
El 66 % de los responsables de seguridad de empresas tech en EE. UU. reportan un incremento de amenazas violentas, mientras la incertidumbre generada por la IA alimenta la desconfianza hacia los líderes del sector.

Una encuesta de Reuters indica que el 42 % de los jefes de seguridad de distintas industrias han visto un aumento significativo de amenazas de violencia contra ejecutivos en los últimos dos años. En el sector tecnológico estadounidense, la cifra se eleva al 66 %, lo que sugiere una presión particular sobre los líderes de esta área.
Tim Crockett, cofundador de DGBI‑USA, advierte que el problema va más allá de la protección física. "Hay una creciente sensación de incertidumbre sobre en qué confiar", afirma. La proliferación de contenidos generados por IA, que confunden a la audiencia entre hechos y desinformación, erosionaría la confianza en instituciones y en los propios ejecutivos.
El informe World Security Report 2025 muestra que el 73 % de los CISO perciben campañas de desinformación dirigidas a sus compañías. Paralelamente, una encuesta de Pew Research Center de 2026 revela que el 71 % de los adultos estadounidenses cree que la IA eliminará empleos en los próximos veinte años, un aumento respecto al 64 % de 2024. Estas percepciones alimentan la ansiedad laboral y pueden traducirse en hostilidad hacia quienes dirigen la transformación tecnológica.
El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum indica que el 41 % de los empleadores anticipan recortes de personal donde la IA pueda sustituir funciones, mientras que el 77 % planea re‑capacitar a sus equipos. Crockett sostiene que la combinación de incertidumbre laboral y la pérdida de confianza crea un entorno donde las amenazas pueden escalar rápidamente.
En el propio sector, Reuters informó sobre la resistencia interna en Meta frente a una reestructuración impulsada por IA, que obligó a la empresa a frenar el proceso. Aunque no se ha demostrado un vínculo directo con violencia, el episodio ilustra cómo la disrupción tecnológica puede generar tensiones que, en otros contextos, podrían traducirse en riesgos de seguridad.
Los equipos de seguridad están respondiendo con protocolos más estrictos, evaluaciones de riesgo ejecutivo y monitorización de amenazas en línea. Crockett insiste en que no se debe catalogar cada queja como un peligro, pero sí vigilar la confluencia de factores como la disrupción de IA, la inseguridad laboral y la caída de la confianza.
En definitiva, el reto para los directivos de TI no es solo proteger a los ejecutivos, sino también gestionar la percepción pública y la moral interna en un entorno donde la IA redefine tanto el trabajo como la información. La vigilancia proactiva y la comunicación transparente serán claves para evitar que la desconfianza se convierta en violencia.
