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Apple pide al Supremo de EE UU que anule su desacato en el pleito con Epic

La compañía alega que solo se puede sancionar por desacato civil si la orden judicial prohibía de forma expresa la conducta, y no si se juzga por el "espíritu" de la misma

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Apple ha presentado ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos su escrito de alegaciones para intentar tumbar la declaración de desacato que arrastra desde hace más de un año en su pleito con Epic Games. Su tesis es simple: solo se puede castigar a una parte por desacato civil si la orden judicial prohibía de manera explícita la conducta en cuestión, y aquí no lo hacía.

De dónde viene el desacato

Epic demandó a Apple en 2020. La compañía ganó la mayoría de las pretensiones, pero el tribunal acabó determinando que su regla anti-steering —la que impide dirigir al usuario a pagar fuera de la app— violaba la ley de competencia desleal de California. De ahí salió una orden permanente: Apple debe permitir botones, enlaces externos y llamadas a la acción dentro de las aplicaciones y sus metadatos, y dejar que los desarrolladores contacten con los usuarios por los datos que estos faciliten en la propia app.

Apple modificó entonces sus reglas del App Store para admitir esos enlaces, pero metió una comisión de hasta el 27% sobre las compras cerradas por canales externos. Epic recurrió esa ejecución y el tribunal le dio la razón: consideró que Apple había incumplido la orden y la declaró en desacato.

El argumento de Apple

En el escrito, Apple sostiene que cuando notificó su cumplimiento el 16 de enero de 2024 el tribunal de distrito "no puso ninguna objeción inmediata". Añade que Epic reconoció por entonces que la orden "no prohibía de forma explícita" cobrar comisión por transacciones completadas fuera del App Store. Después, Epic defendió que tanto la comisión como las nuevas reglas violaban el "espíritu" de la orden, y el tribunal aceptó ese criterio.

Para Apple, ahí está el problema. Si se juzga por el espíritu y no por el texto, una conducta puede acabar sancionada aunque la orden no la mencionara cuando se dictó. La compañía cita jurisprudencia del propio Supremo según la cual una orden debe dejar "ninguna duda razonable" sobre qué está prohibido. La intención subjetiva de la parte, argumenta, no es lo determinante; lo que cuenta es si la orden fijó límites claros.

Apple también carga contra el Noveno Circuito, que avaló el criterio del "espíritu" y que, según la empresa, es una anomalía dentro del sistema judicial federal. Y avisa de que mantener la condena ampliaría el margen para abusar del mecanismo de desacato: un tribunal puede modificar o precisar una orden ante situaciones nuevas, pero el desacato es un remedio severo y debería reservarse a incumplimientos expresos.

Con el escrito presentado, empieza el intercambio formal de alegaciones. Epic tiene hasta el 13 de noviembre para responder y Apple hasta el 14 de diciembre para contestar. El Supremo podría ver el caso a partir de enero de 2027.

Lo que se dirime no es solo el porcentaje que Apple cobra por las compras externas, sino cuánto margen tienen los tribunales para sancionar a una empresa por lo que entendieron que una orden quería decir, en lugar de por lo que escribía. De ese criterio dependen las reglas de pago del App Store y, por extensión, cómo monetizan sus aplicaciones los desarrolladores que operan en la plataforma.