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Apple permite a los desarrolladores eliminar el soporte para chips Intel en sus apps

La compañía ha notificado por correo que las aplicaciones universales que exijan macOS 13 o superior pueden dejar de compilar para arquitectura x86.

Apple ha enviado un comunicado a los desarrolladores de la Mac App Store informándoles de que ya pueden retirar el soporte para los ordenadores Mac con procesadores Intel. Esta decisión afecta específicamente a las aplicaciones universales que establecen como requisito mínimo macOS 13 o una versión posterior del sistema operativo. El objetivo declarado por la empresa es permitir a los creadores simplificar su flujo de trabajo y reducir el tamaño de descarga y almacenamiento en el dispositivo.

Un cambio necesario ante el fin de las Rosetas

Durante años, los desarrolladores estuvieron obligados a ofrecer compatibilidad con la arquitectura Intel para garantizar que sus software funcionara en toda la base instalada de Macs. Con este nuevo aviso, esa obligación desaparece para el segmento de apps más reciente. La mecánica es directa: los técnicos deben actualizar la configuración de compilación de sus proyectos para que reconozcan únicamente la arquitectura "arm64" (Apple Silicon), volver a construir el binario y enviarlo a la revisión de la Mac App Store.

Este movimiento no ocurre en el vacío, sino que se alinea con la hoja de ruta del sistema operativo. macOS 27, apodado internamente como Golden Gate, eliminará por completo el soporte para los chips Intel. Además, Apple anunció el año pasado que Rosetta 2, la herramienta de traducción que permitía ejecutar aplicaciones nativas de Intel en ordenadores con Apple Silicon, dejará de estar disponible después de la implementación de macOS 27. Existe una excepción puntual para ciertos videojuegos, pero la tendencia es clara: la transición a la arquitectura propia está cerrándose.

Para los usuarios que actualmente utilizan Macs con procesadores Intel, el impacto será gradual. Podrán seguir utilizando la última versión de la aplicación que sea compatible con su máquina, pero no recibirán actualizaciones futuras si el desarrollador decide abandonar el soporte. Esto replica lo que ha ocurrido con otras plataformas al migrar de arquitectura, dejando a los equipos legacy en un estado de mantenimiento.

La retirada definitiva del soporte oficial para Intel marca el punto final de una transición de cinco años. Lo que queda por ver es cómo los desarrolladores de software de nicho o legacy gestionan esta ruptura, ya que dejar de soportar una arquitectura significa perder por completo a una parte de la base instalada, por pequeña que sea, que aún no ha podido o querido actualizar su hardware.

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