Anthropic retrasa su salida a bolsa hasta noviembre, tras OpenAI
La compañía mueve su debut en bolsa de octubre a noviembre de 2026 alegando que quiere enseñar antes un buen tercer trimestre. Los inversores esperan una valoración de 2 billones de dólares.

Anthropic ha retrasado su salida a bolsa. Estaba prevista para octubre de 2026 y ahora se espera como muy pronto a finales de octubre, aunque lo más probable es noviembre, según The Information y The Wall Street Journal. La explicación que dan sus asesores es que la compañía quiere presentar antes unos resultados fuertes del tercer trimestre. El argumento no termina de cuadrar si los del segundo ya eran lo bastante buenos como para salir.
Los inversores manejan una valoración cercana a los 2 billones de dólares y una captación de hasta 100.000 millones. Ambas cifras romperían los récords que SpaceX marcó en su salida a bolsa de junio.
Un negocio que crece al doble que su gasto
Entre el primer y el segundo trimestre de 2026 los ingresos pasaron de unos 4.700 millones de dólares a más de 11.500 millones, más del doble. El gasto en infraestructura de cómputo subió un 65% en el mismo periodo, de 3.400 a 5.600 millones. El margen operativo ajustado pasó de un -13% a un dígito positivo, aunque esa cifra viene con matices: excluye costes como la retribución en acciones y no sigue las reglas contables habituales.
El gasto empresarial es el que tira del carro. A finales de 2025 unas 1.500 compañías habían gastado más de 100.000 dólares cada una en el último año en software de Anthropic. Al cierre del segundo trimestre de 2026 eran unas 6.000, el cuádruple. En esa misma ventana, más de 100 empresas superaron los 10 millones y más de 1.000 pasaron del millón.
De cara a 2028, la compañía proyecta ingresos de entre 190.000 y 200.000 millones.
El dinero no va al bolsillo de los accionistas
Salir a bolsa le da sobre todo acceso a los mercados de deuda y capital en los próximos años. A principios de agosto decía tener entre 120.000 y 130.000 millones en caja, y aun así necesitará más: el acuerdo de infraestructura de cómputo firmado con SpaceX en mayo cuesta 1.250 millones de dólares al mes.
Hay más piezas que explican el retraso, y lo normal es que sea una combinación. Los tipos de interés encarecen la construcción de centros de datos, los modelos abiertos y más baratos aprietan por abajo y OpenAI ha recuperado terreno con Astra y se ha puesto por delante en OpenRouter. A eso se suma el debate sobre la seguridad de los modelos: las capacidades ofensivas ya han provocado incidentes no intencionados durante pruebas de seguridad en las que estaban implicadas OpenAI, Google, Anthropic y Meta. De momento nadie los ha tratado como ataques ni han generado sanciones, pero ese margen se estrecha cuando una empresa cotiza y mira cada trimestre lo que firma.
OpenAI también ha movido su salida a 2027. Sam Altman citó motivos de seguridad y sostuvo que una empresa que persigue la AGI tiene razones para mantenerse privada durante un cambio así, aunque con la presión que hay detrás esa es como mucho media historia.
La pregunta de fondo sigue siendo si todo ese gasto en IA se convierte en ingresos o en ahorro medibles. Hoy por hoy no hay forma limpia de medirlo, y eso es exactamente lo que un folleto de salida a bolsa obliga a poner por escrito.


