BookinglyTech News
Inteligencia artificial

Altman traza tres pasos para que OpenAI domine el negocio de la IA

El CEO de OpenAI describe una estrategia en tres fases —modelo, construcción y distribución— con APIs para agentes, Codex en la nube y el 'Sign in with ChatGPT' como moneda de cambio.

2 min de lecturaITHome1 vista

Sam Altman subió al escenario del congreso de desarrolladores de OpenAI en San Francisco y, entre anuncio y anuncio de producto, dibujó la ruta con la que la compañía quiere pasar de vender modelos a quedarse con el mercado que se construye encima de ellos. Son tres fases, en sus propias palabras: modelo, construcción y distribución.

Modelo, construir, distribuir

La primera es la obvia y la que sostiene todo lo demás: ofrecer los modelos más capaces. La segunda consiste en facilitar que los desarrolladores levanten productos sobre esa base. «Queremos daros también las herramientas que usamos dentro de OpenAI», dijo Altman, que prometió ser «una plataforma única para vuestras necesidades de desarrollo». Ahí entran piezas concretas: Codex, la herramienta de programación asistida, ya desplegada en la nube para usarla desde cualquier dispositivo, una API para construir agentes y otra orientada a decisiones rápidas que se llevó el aplauso de la sala.

La tercera fase es la más ambiciosa y la menos definida. OpenAI quiere ser el mercado donde empresas y usuarios se encuentren, y su argumento es la base instalada: la compañía dijo el día 29 que ChatGPT supera los 1.200 millones de usuarios semanales. Con ese volumen, intermediar entre clientes y terceros deja de ser una idea rara.

Para sostenerlo hay dos mecanismos en marcha. Los clientes empresariales pueden dedicar parte del gasto que ya tienen comprometido con OpenAI a comprar productos de socios. Y los usuarios pueden entrar en otras herramientas de IA con «Sign in with ChatGPT», descontando el consumo de su propia cuota de tokens.

Altman puso como referencia a los proveedores de nube, que según él demuestran cómo una empresa puede empujar a todo un ecosistema a su alrededor. «Queremos encontrar la forma de llevar estas capacidades a todas partes, con usuarios, ingresos y clientes», dijo en la ronda de preguntas posterior a su charla.

Nada de esto está garantizado. Anthropic y el resto de laboratorios seguirán mejorando modelos y peleando en precio, así que la segunda fase —ser el sitio más cómodo para construir— se decide en una guerra de márgenes y de herramientas, no solo de capacidad. Queda por ver cuánto de ese gasto comprometido acaba de verdad en manos de terceros y cuánto se queda en casa.