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Abrir el horno cada dos minutos dispara tu factura de la luz

Cada vez que abres la puerta del horno para mirar, pierdes el calor y el aparato se esfuerza de más. Los expertos de Haier dan consejos para evitarlo.

Parece inofensivo, pero abrir la puerta del horno cada dos minutos para ver cómo va el bizcocho es de las peores cosas que puedes hacer si quieres pagar menos en la factura de la luz. Cada vez que lo haces, el horno pierde gran parte del calor acumulado y tiene que trabajar a tope para recuperar la temperatura. Es como dejar la ventana abierta con la calefacción puesta.

Los expertos de Haier han lanzado un comunicado con consejos para mejorar la eficiencia energética en el hogar, y son claros: confía en la luz interior y en el temporizador. No hace falta abrir. También recomiendan no abusar del precalentamiento, porque muchos platos se pueden preparar directamente sin esa espera, gracias a las nuevas tecnologías de cocción. Y si tu horno es inteligente, puedes seguir el horneado desde el móvil, controlando el proceso sin acercarte siquiera.

El problema no acaba en el horno. El frigorífico, que funciona las 24 horas, también sufre por malos hábitos. Abrir la puerta sin tener claro qué buscas, meter comida caliente o colocarlo al lado de fuentes de calor obliga al compresor a trabajar el doble. Haier sugiere que los modelos con zonas de acceso independiente ayudan a minimizar esas fugas térmicas.

Más allá del horno

En la lavadora y el lavavajillas, ponerlos a media carga por comodidad es tirar agua y electricidad. Lo mejor es agrupar los lavados o usar sensores que ajusten el consumo según la carga y la suciedad. La conectividad también juega a favor: las apps pueden planificar el uso de los electrodomésticos en las horas más baratas y activar funciones como enfriar el frigo justo antes de hacer la compra semanal.

Y no hay que olvidar el mantenimiento. Un filtro obstruido o una goma estropeada hacen que las máquinas consuman más energía de lo necesario. Aprovechar las alertas del móvil para limpiar esos filtros o revisar las gomas alarga la vida del aparato y reduce el gasto.

La clave está en pequeños gestos y en dejar que la tecnología haga su parte. No se trata de renunciar a la comodidad, sino de corregir estos errores cotidianos que, sumados, se notan en la factura a final de mes.

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